Semicondúcete meets LaMe

August 28, 2009

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Por un lado vamos reviviendo la leyenda de Frankestein, o el engendro romántico de la ciencia, una compleja mezcla de materia muerta que cobra vida, no comprende nuestra crueldad y se vuelve en nuestra contra.

Por otro lado,  el maestro chasquilla de la era digital, maestro de todo, especialista de nada, se refleja en nosotros como Frankestein, quien con ideas y pedazos de cosas arma criaturas. Hasta el momento los organos prostéticos de la criatura son papas brotando entre circuitos quebrados, osciladores de impecable oscilacion, conexiones inconexas y muchos cables.

El rizoma de la papa nos muestra el fruto de nuestra tierra. Los cables e instrumentos, reciclados algunos, olvidados otros por la moda en electrodomésticos, relatan el proceso de irrupción violenta en el mundo, de la resistencia a morir de la papa, de nosotros, y eventualmente de nuestras creaciones. Las maquinas no quieren morir.

La fertil tierra, comun a todos los circuitos, viaja desde el subterraneo del museo hasta su cofre mortuorio, en el que Luigi rie de nuestra ingenuidad.

Y nosotros, la disfrutamos. Y vemos la maquina mas alla de su frontera metálica, de sus sensores y transistores, y recordamos a los primeros relojeros, a las ranas de Galvani, otro Luigi, en los libros y  las maquinas de movimiento perpetuo, y pensamos, sera posible aun?

¿Serán los mecanismos de esta maquina de movimiento perpetuo mas complicados aun que los descritosmediante algoritmos, interactividad y telecomunicaciones… esta moda de la complejidad y lo interactivo, de la pirotecnia conceptual de la tecnologia medial, escribirá finalemente el proximo capitulo de “las artes”, o sera un instrumento politico para conservar y distribuir el poder?

Ese poder impersonal, dividual, en que la maquina crea su intersticio y se alimenta de nuestra circuiteria limbica, inalámbricamente.

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